Somos producto de la colaboración

En 1967 la bióloga estadounidense Lynn Margulis (pisciana, por si viene al caso), publicó la

teoría de la endosimbiosis como origen de la célula eucariota. No sé si se acuerdan del secundario, pero nosotros estamos hechos de células eucariotas y las

bacterias son procariotas. Nos diferencian varios aspectos bioquímicos y estructurales.

Pero el que nos trae al caso en esta nota es el siguiente: nuestras células actuales tienen un

orgánulo llamado mitocondria, en el que se realiza gran parte de la “respiración celular”, es

decir de la obtención de energía a través de los compuestos orgánicos, principalmente de

glucosa.


Gracias a la serie de reacciones que sucede en el interior de la mitocondria, somos una

especie de seres vivos con gran eficacia en la obtención de energía.


Parece que no, pero nos movemos muy rápido (y eso que no ayudamos en nada a que la

magia de la fisiología se expanda en todo su esplendor).


La mitocondria, tiene un ADN distinto al del núcleo de la célula, hecho que Lynn explicó con

fundamentos, de la siguiente manera: (bueno no taaaal cual de la siguiente manera, yo se los

hago más divertido).


Resulta que una bacteria que aprovechaba una parte de la energía orgánica, se mete adentro

(endocitosis) de una célula eucariota primitiva que hasta el momento venía medio lenta en su

obtención de energía y replicación.


Como esta fusión anduvo joya, la bacteria se fué quedando cómoda y se fué instalando como

cuando viene tu pareja y te deja un día el cepillo de dientes, la remerita de dormir otro y así.

Bueno, tan cómoda se quedó la bacteria y tan bien se sintió la célula con su huésped que la

bacteria dejó de ser bacteria y se convirtió en mitocondria.


La eucariota primitiva evolucionó para convertirse en algo nuevo: la primer célula super power ranger que obtiene 16 ATP por molécula de glucosa. Fue como pasar de Speedy en el teléfono fijo a tener 5G en el samrtphone.


Asi, de un salto cuántico. De la unión de dos seres y sinergia de sus capacidades surgió la magia que hizo posible la replicación celular a altas velocidades con la consiguiente formación de tejidos, órganos, sistemas, y seres complejos como nosotres.


Hay otros casos de endosimbiosis demostrada: algo parecido pasó con los cloroplastos y las

células vegetales, y con las raíces de las plantas leguminosas y las bacterias capaces de fijar

nitrógeno (sin las cuales, estaríamos en problemas para fabricar proteínas). Se sospecha que las gametas sexuales masculinas de los mamíferos también se anduvieron asociando con bacterias espiroquetas y por eso desarrollaron colitas y se mueven (dónde viste

otra célula animal que se desplace así de ràpido?!).


Lynn publicó muchas otras teorías y libros, y para ella la “endosimbiosis seriada” era la iba para demostrar que la vida entera en el planeta es producto de la cooperación entre especies. Pero bueno, Darwin estaba mejor auspiciado parece y la comunidad científica (a esa que tanto le pedís análisis para “quedarte tranquilo/a”), rechazó esta teoría para seguir apoyando el concepto de que venimos de “errores genèticos” que nos dan “poderes nuevos” que nos adaptan mejor al medio…. Ehhhh….. Bué.


Antes veníamos de Adán y Eva. Algo es algo.


No hace mucho también se desmitificó esto de que los espermatozoides “compiten” para

fecundar al óvulo. El óvulo “llama” a los espermatozoides (no sabemos cómo lo atrae así, sin Tinder) y selecciona a varios de ellos, que se unen a la membrana y giran con sus colitas haciendo que la fuerza centrípeta haga su magia (es la tercera vez que uso la palabra magia y no pienso editarla).


Para esta instancia (que me imagino a los espermatozoides haciendo un scround de Rugby),

no sabemos si por magnetismo, por gravedad o porque el alma del nuevo humanito anda por

ahí buscándose, pero el ADN seleccionado es el que definitivamente entra al óvulo.


No somos producto de la competencia, ni de la lucha entre superpoderes adquiridos por azar.

(Creo que Darwin hubiera consumido mucha peli de Liga de la Justicia si fuera contemporáneo.


Ojo, igual lo honramos que hizo lo suyo y encima tenía el karma de que eran todos biólogos en su clan paterno.. pobre.)


En fin. Es evidente que somos el resultado de un trabajo en equipo desde cada orgánulo

intracelular hasta el intercambio de nutrientes y desechos con las especies bacterianas,

protozoarias, algas, plantas, hongos y animales que nos rodean.


Dato extra! En esta unión de gametas, los espermatozoides pierden sus colitas, y con ellas

sabès a quien más pierden?! A las mitocondrias. O sea.. Que todas las mitocondias (baterias adaptadas) vienen de nuestras madres y tienen ADN propio.


Osea.. Que tenemos más ADN materno que paterno. Y que ese ADN viene de las bacterias.

En definitiva, la pregunta es: Quién lleva a quién? Somos el ávatar de una bacteria? (las

tenemos en cada una de nuestras células desde adentro!).


Y después crecimos y nos complejizamos para ser otra vez colonizados por bacterias por

dentro del intestino?


El primer contacto con estas viejas amigas procariotas lo tenemos en el canal de parto del

periné materno. A través de este contacto obtenemos la primer información del exterior.

Obtenemos memorias. Y vienen de mamá. Yo no se vos, pero ya tengo información suficiente para entender desde la importancia de las constelaciones familiares hasta la de los fermentos, los ayunos y la hidrocolonterapia.


Para saber que ninguna especie en la faz de la tierra tuvo un salto cuántico en la evolución sin

antes cambiar la forma en la que aprovecha el alimento. (Te imaginás a la eucariota diciéndole a la mamá: “vieja! no voy a comer hoy, estamos haciendo comida con la bacteria que se vino a vivir conmigo”).


Tengo información suficiente para creer que en unos años el pranismo no va a ser una locura.

Es sólo un cambio de paradigma. Quién te dice que ya no tenemos cloroplastos?! (cloroplasto = orgánulo celular que obtiene glucosa de la luz).


La evolución es la cooperación, la organización, la completa entrega y fusión a convertirse.. En algo nuevo, sinérgico y eficaz, desapegado de su forma anterior y definitivamente, más

inteligente. La simbiosis está en nuestros genes. No nos podemos negar.

El cambio está decretado. Es sólo cuestión de tiempo para que le hagamos caso a nuestras

memorias y vivamos en “unidades formadoras de colonias humanas”.


Que si Lynn Marguilis está leyendo esto en otra vida, sepa que una médica preguntona y

feminista en la Argentina del 2019 le dijo... “yo si te creo”.

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